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Contradicciones sobre la conducción y el cannabis

En Estados Unidos la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Autopistas (NHTSA), equivalente a la DGT española, concluye, tras investigar a 10.858 conductores implicados en siniestros viales, que la relación entre sustancias ingeridas, legales o no, como los porros, y los accidentes de tráfico no es proporcional al riesgo de sufrir un accidente. En España la sanción por conducir habiendo consumido drogas, con tolerancia cero y sin distinguir entre sustancias , es de 1.000 euros con retirada de 6 puntos del carné

En concreto, el estudio señala que conducir bajo los efectos del THC (principal constituyente psicoactivo en cannabis), solo incrementa el riesgo en un 5%, mientras que hacerlo con 0,05 g/l de alcohol en sangre lo duplica.

Al parecer, el THC intoxica de forma más progresiva y no tan inmediata como el alcohol, y su efecto sobre el organismo depende de la tolerancia y el metabolismo del conductor, aunque la NHTSA admite que esto también sucede con el alcohol.

Por el contrario, un reciente estudio publicado por el British Medical Journal indica que fumar marihuana hasta tres horas antes de conducir incrementa al doble la probabilidad de sufrir un siniestro vial, siendo especialmente graves los accidentes en los que ha mediado el consumo de cannabis.

Este segundo estudio, efectuado sobre 49.411 víctimas, no establece una conexión clara entre una cantidad exacta de droga en el organismo y la gravedad de la colisión, lo que dificulta fijar los límites legales para el consumo de drogas al volante. De ahí que los investigadores canadienses aseguren necesitar nuevos estudios para demostrar científicamente que fumar cannabis incide en las colisiones de menor importancia.

Pero están demostrados los efectos adversos para la conducción del consumo de marihuana: altera la percepción del entorno y aumenta el tiempo de reacción y hasta la somnolencia.

A todo ello, su ingesta puede dar lugar a alucinaciones según la dosis, el tiempo de consumo y el estado anímico del consumidor, y su síndrome de abstinencia puede generar inquietud, nerviosismo y temblores.

  • jesus rivera

    Prohibir marihuana para lo que sirve es crear tráfico ilegal y que unos pocos ganen un sueldazo, se consume igual