El cannabis previene la aparición de alzheimer y combate sus sintomas

Una reciente investigación (‘The potential therapeutic effects of THC on Alzheimer´s disease’) publicada en la Revista de la Enfermedad de Alzheimer (de EE.UU.) sugiere que un tratamiento con THC, el principal componente psicoactivo de la marihuana, puede tener potencial terapéutico para combatir la enfermedad de Alzheimer.

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Concretamente, su estudio demuestra que el THC puede reducir los niveles de una proteína muy vinculada a los síntomas de los pacientes de esta enfermedad y podría detener su avance. Según otra investigación, publicada en la misma revista, ese componente de la marihuana puede servir como un mecanismo natural, generado por el propio cuerpo, que luche contra la enfermedad. Incluso existen científicos que consideran que fumar cannabis desde edades tempranas puede prevenir su aparición.

La investigadora María L. de Ceballos, del Instituto Cajal del CSIC (en España), lleva cerca de 14 años estudiando los cannabinoides como posible tratamiento contra esta enfermedad.

Su primera investigación (‘Prevention of Alzheimer´s Disease Pathology by Cannabinoids: Neuroprotection Mediated by Blockade of Microglial Activation’), pionera en la materia, data de 2005, y la profesional confiesa que está impresionada por la cantidad de estudios y avances que se han producido desde entonces.

Ceballos explica que cuando una persona tiene alzheimer, su cerebro se inflama, sufre “neuroinflamación”. Su investigación de 2005 ya demostró que los cannabinoides tienen propiedades antiinflamatorias, así que pueden disminuir el proceso que provoca esa hinchazón y proteger a las neuronas.

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Una versión que podría contradecir a quienes habitualmente argumentan que el cannabis afecta negativamente al cerebro. En farmacología, cada efecto depende de “la dosis empleada y del tiempo que vayamos a utilizar un producto determinado”, explica la experta, así que los efectos tanto positivos como negativos también van en función de ello

Para su investigación, Ceballos no utiliza cannabinoides naturales sacados directamente de la planta, sino cannabinoides sintéticos. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: los sintéticos son mucho más potentes, por lo que es posible utilizar dosis más bajas para obtener los mismos efectos que se obtendrían con el componente natural.

Por otro lado, y al contrario que los sintéticos, los cannabinoides naturales no se disuelven en agua, sino en grasa, así que la administración se complica mucho. Por último, los naturales – como el THC – tienen más efectos psicoactivos, por lo que los neurólogos clínicos suelen oponerse a utilizarlos con pacientes humanos.

Más aplicaciones de las que se conocen

Más allá de su propiedad neuroprotectora, utilizar cannabinoides en el tratamiento de pacientes de Alzheimer incipiente puede ayudar a paliar otro tipo de problemas que suelen aparecer con la enfermedad. Tiene, por ejemplo, propiedades vasculares ya que son compuestos vasodilatadores; y ayudan a reducir la hipertensión y la alteración cardiovascular que sufren a menudo los que padecen una enfermedad crónica.

Por otro lado, es sabido que una de las enfermedades que fomenta la aparición del Alzheimer es la diabetes. En la actualidad, se está comprobando que el cannabis puede ayudar a regular el nivel de azúcar del cuerpo humano y especialmente del cerebro. “Si los cannabinoides pueden impedir o favorecer que no aparezca la diabetes, se reduciría el riesgo de sufrir Alzheimer”.

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En todos los casos, el cannabinoide debe ser utilizado para prevenir porque una vez la enfermedad está muy avanzada y se han perdido muchas neuronas – imposibles de recuperar – es casi imposible encontrar una solución. Aunque es cierto que esta sustancia puede reducir ciertos problemas de quienes la sufren.

¿Algunos ejemplos? Mejora la conducta de las personas, evitando que se vuelvan agresivas; fomenta la estabilidad del sueño, pues habitualmente los pacientes duermen muy mal; hace que coman mejor y pierdan menos peso… En definitiva: mejora notablemente la calidad de vida de los enfermos.

Ratas y ratones, los únicos beneficiados (de momento)

De momento, la investigación española solo se ha probado en ratas y ratones, con estudios de comportamiento para detectar si los problemas cognitivos de los animales remiten gracias al CBD.

Ceballos no trabaja con humanos. Afirma que, para que se llevaran a cabo estudios clínicos, deberían implicarse los neurólogos clínicos “y de momento no lo han hecho. Es una lástima”.

Considera que es una cuestión de miedo, pero el hecho de que haya otras investigaciones con cannabinoides y enfermedades (como las que se han llevado a cabo con marihuana para combatir ciertos tumores de cáncer) le da esperanza, le hace pensar que tal vez no es imposible que se empiece a experimentar con humanos a medio plazo.

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“Aunque creo que existe un problema mayor, y es que los laboratorios farmacéuticos no parecen muy interesados en este tema”, explica. Afirma que hasta que no se involucren ambas partes, clínicos y farmacéuticos, no será posible conseguir resultados más avanzados.

En un momento en el que las enfermedades neurodegenerativas no tienen cura, ¿podrían los cannabinoides postularse como la receta para el tratamiento del Alzheimer? La profesional lo ve difícil “pero no imposible”. Y critica que, “dado el problema sanitario y social que supone una enfermedad como el Alzheimer, se invierte poquísimo”. No conoce las cifras exactas, pero afirma que los presupuestos de la investigación contra el cáncer son, al menos, diez veces mayores.

Asegura Ceballos que, gracias a que se está invirtiendo “una cantidad ingente de dinero”, se está venciendo poco a poco al cáncer, algo que no se está haciendo en el caso del Alzheimer, y mucho menos para que esas investigaciones se hagan con cannabinoides. ¿Es un problema de falta de confianza hacia esta sustancia? La investigadora no se explica por qué: al fin y al cabo la morfina, procedente del opio, se receta con normalidad e incluso de forma abusiva a muchos pacientes.

Por eso a ella le parece “increíble” que habitualmente se invoquen argumentos sobre “abuso de drogas” cuando alguien intenta introducir algún derivado de la marihuana en una investigación sobre salud. “Ese no es un argumento, y en todo caso ambos productos podrían estar al mismo nivel”, pero nunca el cannabis por debajo de la morfina. “Es una cuestión de ignorancia”, sentencia.

 

VIA: DinaFem